Cleveland Cavaliers: uno para todos, todos para uno

Esta es la primera parte de una trilogía donde Andrés Monje y Pablo Mira hacemos un análisis previo de las Finales NBA 2015 entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers. En esta parte se analiza quiénes son los Cavs. En la segunda parte tratamos a los Warriors, mientras que para cerrar la trilogía analizaremos qué esperar de estas Finales.

¡Que disfrutéis!

No han seguido el camino marcado, pero los Cavs han ganado el Este

No han seguido el camino marcado, pero los Cavs han ganado el Este

Andrés Monje:

Con Cleveland resulta especialmente necesario definir qué es como equipo, qué representa a las puertas de las Finales. Y lo es porque su perfil actual varía de forma considerable con respecto a lo previsible, no ya sólo hace meses sino apenas unas semanas.

Los Cavs han cambiado, siguen cambiando. Pero no tanto por ser un equipo en desarrollo, en permanente evolución –que también-, como por haber quedado marcados por un elemento de origen negativo. Uno que paradójicamente ha terminado por potenciar positivamente su identidad. Si algo no te mata es posible que acabe haciéndote más fuerte.

La ausencia de salud de jugadores clave dentro del sistema ha precipitado el rasgo más visible que poseen ahora mismo como conjunto: la capacidad de adaptarse y sobrevivir. Tanto mental como tácticamente.

La pérdida de Kevin Love a final de Primera Ronda y el deterioro físico de Kyrie Irving (iniciado en Segunda y culminado en Finales de Conferencia) ha tenido un efecto evidente en Cleveland. Se ha reducido su cuota de talento, desde luego a nivel creativo y de recursos, pero ha proyectado la forma en la que los roles interactúan para generar un bloque de mucha mayor cohesión.

Pablo Mira:

Un bloque con LeBron en el centro. Y es que cinco Finales NBA seguidas de LeBron James nos han hecho acostumbrarnos. Cada junio aprieta el calor, aparecen los exámenes, la necesidad de vacaciones crece exponencialmente y LeBron se dedica a batallar por el anillo con el Juggernaut de turno que haya sobrevivido al Battle Royale anual que supone el Oeste NBA. Este año no será distinto.

O quizás sí hasta cierto punto.

Y es que nunca en este último lustro se presentó LeBron a las Finales NBA con tan poca pólvora, con tan poco margen de error, y al mismo tiempo con un plan de supervivencia tan poco ensayado y contrastado. Si el Plan A inicial tenía entre sus pilares a Love, Irving, Waiters, Varejao, Mike Miller o Marion, el Plan RJ3-definitivo-2 con el que los Cavs han ganado el Este se basa en la defensa y tiro exterior de Dellavedova, Shumpert y J.R. Smith, la protección de aro y dedicación reboteadora de Mozgov y Tristan Thompson… y para todo lo demás Mastercard LeBron.

Así empezó todo hace casi 11 meses

Así empezó todo hace casi 11 meses

Andrés:

Y aun así, los Cavs han sido el colectivo más integrado y armónico de toda la fase final. No es hablar de nivel, sino de cómo aprovechar el disponible. Ahí han estado magistrales. Han logrado comportarse como un equipo de principio a fin, con ideas aparentemente sencillas pero perfectamente ejecutadas. Con una gran cantidad de elementos secundarios cuyo rol ha pasado a ser vital. Estos Cavs están formados por muchos papeles limitados pero tan bien desarrollados que acaban derivando en una obra poderosa. Realmente su gran virtud no es ser capaces de irradiar mucha luz, sino de limitar las sombras propias y proyectar las del rival. Sacar la peor cara del adversario es el veneno natural del Este.

Pablo:

Y de este modo, el contraste de estos Cavs con los finalistas Miami Heat de los últimos tres años es extremo, siendo el único nexo entre ambos la propia figura de LeBron. Mientras aquellos Heat ejercían una presión defensiva casi maníaca contra el balón a la búsqueda del robo y la transición, la defensa de estos Cavs busca ahogar las opciones atacantes rivales sin desordenar el dibujo. Mientras aquellos Heat trataban de maximizar el potencial destructor de LeBron mediante cinco tiradores abiertos y la circulación constante de balón y jugadores, estos Cavs siguen un plan de ataque más directo y menos sutil donde LeBron crea las ventajas y decide qué hacer con el balón cuando la defensa se vence en alguna dirección.

Andrés:

Ahí es clave cómo Blatt ha empleado varios puntos como base sobre la cual edificar ese poder. Por un lado, el ritmo se ha anestesiado todo lo imaginable. Han querido jugar lento, muy lento. Prescindiendo de la transición y marcando el juego a media pista como ley. ¿Por qué? Sostener el orden facilita que los roles, bien aplicados, sean más efectivos. Con menos talento, el automatismo es más importante. Y Blatt ha apostado por ello, de forma muy inteligente.

En media pista, y sin transición (la salida letal del outlet pass de Love era oxígeno ahí), ha habido dos elementos clave en el sistema ofensivo. Por un lado, la explotación masiva de LeBron James, como generador inicial de ventajas. Algo que ha sucedido siempre, sea tras bloqueo central en línea de tres, en poste bajo o en uno contra uno. Y por el otro el perfecto entendimiento del resto de qué hacer sin el balón, tanto a nivel de ejecución (lanzamiento) como de acción posterior (cargar rebote ofensivo y/o cuidar transición defensiva). Ambas cosas las han hecho muy, muy bien.

Lo primero sólo es posible con James. Es lo bueno de tener alguien como él, claro. Más allá de su liderazgo, LeBron ha sido un motor permanente de desequilibrios, entendiendo qué hacer, cuándo y cómo. Y sirviendo siempre de punto inicial (el esencial) para el proceso. En lo segundo –los roles del resto- se aprecia el gran trabajo colectivo del sistema, Cleveland logra un fantástico espaciado ofensivo (gran ocupación de esquinas) y lo aplica con éxito (circula el balón muy rápido tras la ventaja generada por James). Además, tiene siempre uno o dos elementos, según la disposición, que cargan brutalmente el rebote de ataque. Ningún otro equipo lo consigue con tanto réditos (capturan el 29% de sus fallos en Playoffs).

LeBron es el sol de Cleveland, el punto que nutre lo demás. Pero no juega solo, no aunque pueda parecerlo. En el proceso ofensivo el comportamiento del resto es igualmente esencial. El tiro de tres y el rebote son factores clave para hacer valer las ventajas que James produce, muchas de ellas tras aclarado, uno de los escenarios más recurrentes. Por eso imponerse en ambos contextos, lanzamiento y capturas, resulta esencial para estos Cavs.

Cuando JR Smith se calienta, se pone incandescente

Cuando JR Smith se calienta, se pone incandescente

Pablo:

Ya que hablamos del ataque de Cleveland, este tiene a menudo tres fases.

La primera, la generación de una ventaja inicial, suele involucrar diversos bloqueos directos puestos a LeBron tanto por interiores como por tiradores hasta que James consigue un emparejamiento que le gusta. Si eres el peor defensor del equipo rival (la sombra de la que Andrés hablaba antes), ten seguro que los Cavs te meterán en un pick&roll tras otro hasta que encuentren un hueco.

La segunda fase, la de consecución del tiro, no suele involucrar más de dos o tres pases ante una defensa desequilibrada por la gravedad que supone el poder de LeBron en el juego. Una de las jugadas más indefendibles en la NBA actual es James en el poste ante un rival físicamente inferior, y acompañarlo con 3 tiradores en el perímetro. La lucha de la defensa por no llegar a esa situación crítica a menudo acaba por generar acciones ofensivas fáciles para el resto de Cavs que no involucran directamente a su líder.

La tercera fase, clave en estos Cavs, es la lucha por el rebote tras tiro fallado. Como explicaba Andrés arriba, controlar el rebote ofensivo proporciona nuevas oportunidades de anotar bajo el aro, pero también ralentiza el ritmo, desespera y agota al rival, y favorece una transición defensiva tranquila.

Es un plan sencillo, pero tan poderoso que los Cavs han ganado 12 de sus 14 partidos de Playoffs en el camino a las Finales. Un plan ofensivo que cuando Kyrie Irving ha estado sano alcanza un potencial aún mayor, al poder diversificarse entonces la generación de ventajas (salvo LeBron y Kyrie, el único Cavalier capaz de desequilibrar individualmente es J.R. Smith, pero depender de él es una ruleta rusa).

Andrés:

Y si miramos a la otra canasta, defensivamente los Cavs también son muy interesantes, sobre todo porque sostienen ajustes ante toda clase de rivales. Son capaces de ser muy competitivos tanto empleando dos interiores (un corrector final para cerca del aro, Mozgov; y uno más móvil, Thompson) o simplemente uno, dependiendo de la disposición del rival.

Han conseguido implantar una cultura de rotaciones defensivas magnífica, la actitud del perímetro (Dellavedova, Shumpert, Smith e incluso Irving) es muy buena lo que posibilita que haya muchas y buenas ayudas. El objetivo no es ser agresivos para buscar la transición, sino serlo de un modo especulativo, es decir con el fin de aumentar la asfixia de la circulación rival, limitar los tiros abiertos y el uso de las esquinas. James, más exigido de lo adecuado –ojo al desgaste que supone-, sirve como comodín para pasar de quintetos ‘grandes’ a ‘pequeños’ sin problema. Y, en caso de necesidad, Blatt tiene en Mozgov un corrector interior de super élite estos Playoffs (sólo un 41% permitido a los rivales cerca del aro).

Dellavedova: de las grandes gratas sorpresas de los Playoffs

Dellavedova: de las grandes gratas sorpresas de los Playoffs

Pablo:

Es que el mayor crecimiento de estos Cavs en los últimos tiempos ha estado en la canasta que defienden. Una gran parte de esto se debe a que los minutos de tres de sus peores defensores al inicio de temporada (Irving, Love, Waiters) en la actualidad se los llevan Shumpert, Mozgov, Dellavedova o un muy mejorado en este aspecto Tristan Thompson. Añadamos a esta mezcla a un LeBron que está poniendo sus mejores números defensivos en años en estos Playoffs, y tendremos la panorámica completa: quintetos atléticos, grandes, con capacidad para cerrar el aro, y que pueden pasar bloqueos o bien realizar cambios directos y aguantar a penetradores bajitos según convenga.

La defensa mejorada de Cleveland no ha tenido que parar a ningún ataque de élite en el Este –ni Chicago ni unos Hawks renqueantes cuentan como tales–, pero casi todos los indicios apuntan a que el upgrade es, no solo real, sino además sostenible.

 

Andrés:

Exacto. El dominio de Cleveland en la fase final, el punto vertebral del sistema, nace del rendimiento defensivo. Blatt expone un equipo que ‘mata’ el ritmo, incluso el propio, para hacer valer el automatismo. Pero, sobre todo, uno que complementa ese deseo de jugar en estático con dos factores irrenunciables: el primero controlar el rebote, en ambos aros; y el segundo la capacidad de sostener cualquier propuesta de quinteto rival, exponer un margen de adaptación absoluto. Gráficamente es decirle al otro equipo que tienes respuesta para prácticamente todo. Esa simetría, que ha caracterizado tan bien los Spurs de los últimos años, castiga muchísimo mentalmente.

Como Pablo decía antes, no es un plan complejo en apariencia, pero sí lo es en ejecución. No es nada sencillo aplicar algo así con pulcritud. Cleveland llega a las Finales representando un puzzle en el que muchas piezas pequeñas encajan a la perfección. Con el plus de que el mayor foco de gravedad colectiva del baloncesto, LeBron James, ayuda a proyectar todas y cada una de ellas.

LeBron: jugador, mentor, hermano mayor y líder de estos Cavs

LeBron: jugador, mentor, hermano mayor y líder de estos Cavs

Pablo:

LeBron. Los hombros sobre los que recae un peso que excede lo que en la pista suceda. LeBron sabe cómo los anillos los ganan equipos y no jugadores, y su liderazgo de estos Cavs ha ido dirigido desde el primero momento, desde su carta de I’m coming home, a la creación de dicha simbiosis en la plantilla.

Pero esta simbiosis de equipo nunca fue concebida como equilibrio, y las bajas de Kyrie y Love han desequilibrado por necesidad aún más el esquema. Mientras está en pista, LeBron culmina de un modo u otro (tiro, falta recibida o pérdida) más del 36% de las posesiones de Cleveland en estos Playoffs, un número absurdamente alto que contrasta con sus peores porcentajes de tiro de los últimos años. En estos Playoffs, por minuto jugado, LeBron tira, asiste y rebotea más que nunca, pero sus pérdidas de balón también están en máximos históricos personales, y sus porcentajes son inferiores al 43% en tiros de campo y al 18% en triples. A nivel de uso y efectividad en el tiro, sus números no difieren mucho de los de Allen Iverson en aquellos Sixers que alcanzaron las Finales en 2001.

Matizar el impacto de LeBron con estos números es como contarle las calorías a un postre que ya has decidido que te vas a comer. Pero por otro lado dichos números narran perfectamente la historia de cómo, ante la ausencia de alternativas viables, James está empujando hasta su propia extenuación a estos Cavs tan lejos como pueda.

 

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4 thoughts on “Cleveland Cavaliers: uno para todos, todos para uno

  1. Pingback: Las Finales según Andrés y Pablo: una trilogía NBA | Noches de basket

  2. Gran entrada. Mucho mérito de estos Cavs, en los que mucha gente no confiaba. LeBron aparte, el resto está compitiendo a nivel altísimo, con una convicción digna de elogio en cada jugada de partido. Son todo un equipo.

  3. Pingback: Golden State Warriors: una sonrisa para dominarlos a todos | Noches de basket

  4. Pingback: 7 claves para las Finales NBA: Warriors-Cavs | Noches de basket

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