The Freaking Playoffs: Episodio 2

Ahora que ya tenemos Finales de Conferencia NBA (Pacers-Heat en el Este, y Spurs-Thunder en el Oeste) me gustaría recordar las que probablemente sean las 3 canastas que más implicaciones pueden tener en estos Playoffs.

Tres canastas anotadas en momentos totalmente críticos de sus emparejamientos de primera ronda por tres de los equipos que quedan en competición (Miami no ha tenido todavía ningún momento realmente acuciante). Tres canastas que empujaron a Spurs, Thunder y Pacers a través del cuello de botella de sus andaduras por estos Playoffs. E irónicamente, tres canastas tales que, incluso si alguno de estos equipos termina con un anillo en el dedo, podrían ser completamente olvidadas en un contexto histórico.

1) El triple de Boris Diaw en Dallas (Game 4).

Pese a entrar con el peor balance del Oeste, los Mavs sorprendieron a San Antonio en esta serie con una intensidad mucho mayor de lo esperado, una defensa que no se había visto por Dallas en toda la temporada, y un plan estratégico de Rick Carlisle que a Popovich le costó descifrar. En San Antonio los Spurs ganaron por los pelos el primer partido y perdieron de paliza el segundo. El Game 3 en Dallas lo decidió el triple desde la esquina de Vince Carter sobre la bocina. Así, los Spurs afrontaban el cuarto partido con 2-1 abajo en la eliminatoria y sin tener ni idea de por dónde meter mano al ataque de los Mavs.

San Antonio se puso 20 puntos arriba, pero Dallas remontó. El partido llegó igualado al último minuto, aunque con toda la inercia tirando hacia el lado de los Mavs. A falta de 35 segundos Parker penetró y ante la ayuda de Dirk dobló el balón hacia Boris Diaw, situado a 8 metros de la canasta, en una posición donde había fallado 2 lanzamientos previamente. Esta vez el triple de Diaw entró, los Spurs se pusieron 3 arriba y los Mavs no consiguieron remontar.

A la vista de que la serie se fue hasta el séptimo partido y de lo competido del Game 5 y el Game 6, ese triple de Diaw evitó un 3-1 que podría haber sido imposible de remontar para los campeones del Oeste, dado el juego que Dallas estaba exhibiendo.

2) El triple de Reggie Jackson en Memphis (Game 4).

Es difícil vender al alza el agujero en el que Oklahoma se metió en su serie contra Memphis, y la suerte que tuvieron de salir de él. Con Durant y Westbrook totalmente fuera de ritmo ofensivo (11 canastas en 45 tiros entre ambos) y Memphis dominando la eliminatoria 2-1, los Grizzlies llevaban 5 puntos de ventaja a poco más de 1 minuto para el final del partido. El atasco Thunder era total, y era difícil imaginar a OKC saliendo del pozo de un posible 3-1 en contra.

En ese momento, con el reloj de posesión agotándose y sin ningún tipo de claridad ofensiva alrededor, Reggie Jackson se levantaba desde 8 metros y medio en un triple casi desesperado pegado a la línea de banda. Dentro. Reggie volvió a anotar después para mandar el partido a la prórroga (una de las 4 prórrogas seguidas que tuvo esta serie), y en ella metió los tiros libres clave para que su equipo recuperase el factor cancha. Lo crítico de la situación se aprecia magníficamente en el abrazo desesperado que Durant daba a Reggie (32 puntos) al acabar el partido.

Si ese triple complicadísimo de Jackson (5 abajo, último minuto) no hubiese entrado, las opciones de los Thunder de ganar ese crítico Game 4 hubiesen sido escasísimas.

3) La penetración de David West en Atlanta (Game 6).

Nadie entiende a los Pacers. Probablemente ni ellos mismos. El casi indestructible equipo que dominó la liga los primeros meses de competición desapareció como por arte de magia en los últimos 20-30 partidos de temporada regular, y estuvo a punto de ser eliminado por el peor equipo de los Playoffs (Atlanta había perdido 44 partidos en Regular Season) antes de conseguir resucitar ante los Wizards en segunda ronda. Sólo quizás.

Los Pacers llegaron al Game 6 en Atlanta sin red de seguridad: tras ir perdiendo 2-1 en la eliminatoria y conseguir arañar en el último minuto una victoria en el Game 4, Indiana perdió el quinto partido en casa. Una derrota los eliminaba, y durante todo el partido coquetearon con ella.

El marcador llegó al último minuto con empate a 85. En ese momento, David West recibió en su zona favorita por encima de la línea de tiros libres, se hizo espacio, botó dos veces y metió un floater con el defensor encima que daba 2 puntos de ventaja a su equipo. En la siguiente jugada Paul George robó un pase de Jeff Teague y los Pacers sentenciaron en el partido desde la línea de tiros libres.

De no entrar ese tiro de West, los Hawks hubiesen entrado en los últimos 30 segundos de partido con empate y bola para ponerse arriba en un “must win” para los Pacers. Larry Bird probablemente no respiró más aliviado en toda la temporada que cuando los Pacers se llevaron ese partido.

 

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