El minority report de LeBron

La elección de LeBron James como MVP 2013 de la NBA trae a la mente algo que Antonio Machado escribía hace casi 80 años en su obra Juan de Mairena:

Si veis que un torero ejecuta en el ruedo una faena impecable y que la plaza entera bate palmas estrepitosamente, aguardad un poco. Cuando el silencio se haya restablecido, veréis, indefectiblemente, un hombre que se levanta, se lleva los dedos a la boca, y silba con toda la fuerza de sus pulmones. No creáis que ese hombre silba al torero —probablemente él lo aplaudió también—: silba al aplauso.

De 121 papeletas virtuales para elegir al MVP, LeBron fue votado en primer lugar en 120 de ellas. El solitario voto en minoría ponía a Carmelo Anthony en primer lugar, y a LeBron en segundo. Nunca un MVP de la NBA ha sido elegido por unanimidad, y 2013 tampoco romperá esa barrera. Aunque nadie le obligaba a hacerlo —la NBA no hace públicos los votantes ni, por descontado, el sentido de sus votos— el periodista deportivo que no eligió a LeBron ha decidido levantar la mano y defender su acción. Gary Washburn, periodista del Boston Globe, sostiene que LeBron tuvo más ayuda en Miami de la que Carmelo tuvo en sus Knicks, y que eso hace a Melo más valioso.

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Lo primero que hay que decir es que la NBA nunca ha explicado qué quiere decir eso de “Most Valuable Player”. Ni siquiera especifica que se deba elegir al mejor jugador del año. Si cada votante acompañase su papeleta con una redacción infantil tipo ¿Qué es un MVP para ti? probablemente observaríamos más confluencia en los votos que en sus justificaciones. Poco extrañaría que alguno de los votos a LeBron haya sido en base al famoso mantra “era el mejor jugador del mejor equipo de la liga”.

Un segundo aspecto es que el voto de Washburn se ha unido a la tendencia del momento de dar cera a Carmelo tras cuatro partidos seguidos malos en Playoffs, y ha acabado ocultando que lo verdaderamente importante es justo lo contrario. Que pese a no haber una definición clara de MVP, pese a que cada votante particular tiene sus filias y sus fobias, y pese a que lo secreto del voto permite atrocidades, 120 de 121 votantes han considerado que LeBron merecía llevarse su cuarto MVP. De hecho, la tabla de distribución de votos muestra peculiaridades mayores que este voto a Carmelo. Entre otras, que hubo al menos dos papeletas que ni siquiera votaron a los 5 jugadores preceptivos. De ello, poco o nada se ha hablado.

La explicación de Washburn de su voto a Carmelo como MVP es una lectura recomendable. Washburn tiene su opinión, y es capaz de exponerla de manera razonada e inteligible. A fin de cuentas, la NBA probablemente no confía un voto de su premio más destacado al primero que pasa por la puerta.

Eso no quiere decir que la explicación sea correcta.

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Los matemáticos tenemos una tendencia a sobreanalizar los argumentos cuando se nos intenta convencer de algo. Pero tampoco hay que ser matemático para ver que los argumentos de Washburn se desmontan con facilidad. El éxito de Miami como equipo va más allá de acabar como líder de la NBA. Y si bien es cierto que Miami sin LeBron sigue siendo un equipo de Playoff, Miami con LeBron es probablemente uno de los mejores equipos de los últimos 20 años. Los Knicks han jugado más partidos sin Melo que sin Felton, y han sobrevivido bien a ellos;  7 victorias y 8 derrotas, un porcentaje que les daría para ser séptimos en el Este, y no un equipo de lotería como afirma Washburn. La incidencia a nivel de +/- de LeBron según esté en la pista o en el banquillo triplica la de Carmelo en sus Knicks. Carmelo tendrá peor equipo alrededor, pero la trascendencia de LeBron a lo largo de esta temporada ha ido mucho más allá de los compañeros que tenía alrededor.

Y todo eso sin entrar en los números de cada jugador, o en cómo se le da a cada uno evitar que el rival anote. Porque en esos dos aspectos no hay color, ni discusión.

En última instancia, este minority report nos recuerda que un argumento erróneo pero creativo es a menudo más valioso que un argumento correcto pero aburrido. Even if your grades are bad, it doesn’t mean you’re failing que dice Amanda Palmer en su Ukelele Anthem.

Irónicamente, la explicación de Washburn no quita un ápice de fuerza al MVP de LeBron. Más bien, la poca consistencia de su argumento nos hace entender que no debemos dar demasiada importancia al tema del voto unánime.

El voto de Washburn es un silbido al aplauso, más que otra cosa.

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