La del votante cojo

Es altamente improbable que la NBA me vaya a pedir nunca que vote para la elección de los tres quintetos ideales de la Liga. Pero como diría Sabina, todavía me queda la del votante cojo. Así, me he colado por unos días en el traje y la piel de uno de los ciento y pico escritores deportivos a los que la NBA pedirá que elijan los All-NBA teams de este año.

Y este es mi voto. En sobre abierto, pese a que en teoría debería ser secreto.

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All-NBA First Team.

Chris Paul

Quizás nunca la perdió, pero esta temporada ha puesto la corona como mejor base de la liga en la cabeza de Chris Paul. Más allá de unas estadísticas tan limpias como siempre a todos los niveles, hay que ver sus partidos para apreciar ese punto de su carrera en que se encuentra: plenitud de facultades físicas unida a una comprensión profunda del juego en todas sus etapas. En cada partido conviven dos Pauls distintos. Uno, el que cuidadosamente elige en cada jugada a qué compañero ceder el protagonismo mientras él permanece en un segundo plano. Otro, el que aparece cuando las cosas se tuercen o el final se aprieta. Es en esos momentos cuando CP3 acapara la pelota y disecciona la defensa, planteando bloqueos directos o aclarados sucesivos hasta generar un buen tiro para él o algún compañero. Un espectáculo tan hipnótico como previsible, pero que siempre produce la misma sensación: el rival ganará el partido sólo si Paul lo permite.

Kobe Bryant.

(Nota: análisis escrito dos días antes de la rotura de su tendón de Aquiles)

Por su parte, Kobe Bryant ha desarrollado este año una destacable evolución en su juego. Quizás consciente de que ya no puede anotar a placer desde donde sea y contra quien sea, Kobe ha sido mucho más selectivo en sus tiros. Lo que antes eran aclarados más allá del triple ahora son a menudo balones al poste alto o cortes sin balón para recibir bajo canasta. Lo que antes eran suspensiones por encima de dos defensores se han convertido frecuentemente en balones doblados al compañero que queda solo en el triple o que corta hacia canasta. ¿El resultado de todo esto? El Kobe Bryant más eficiente de los últimos tiempos. Ha sido un espectáculo fascinante ver cómo Kobe no ha dejado que el barco Laker se hunda esta temporada, a pesar de todo el drama que el equipo ha vivido en forma de lesiones, cambios de entrenador y de sistema, enfrentamientos públicos, etc. Aunque los Lakers acabasen por no entrar en Playoffs, la temporada debería concluir con una ovación cerrada al mejor Kobe que se ha visto en los últimos 3 años.

LeBron James

Dentro de un mes o así LeBron se convertirá en el quinto jugador de la historia con al menos 4 MVPs. ¿Los otros? Kareem, Jordan, Wilt y Russell.

El tipo de alineación small-ball a la que el equipo Heat se vio abocado en los pasados Playoffs tras la lesión de Bosh ha acabado siendo una bendición para Miami. El entrenador Spoelstra ha diseñado un ataque que maximiza el poder destructivo de LeBron dentro de un sistema de cinco jugadores abiertos. Una y otra vez, desde el poste o el exterior, LeBron es capaz de desequilibrar a la defensa y, o bien finalizar él, o bien encontrar al jugador abierto y acabar generando un tiro cómodo.

Que LeBron anote el 56% de sus lanzamientos pese a tirarse más de 3 triples por partido no se había visto desde…nunca. Y no es la única estadística similar sin predecente alguno que se puede hacer. Añadamos a eso sus 27 puntos, 7 asistencias y 8 rebotes por partido y estamos ante una de las temporadas más dominantes que hayamos visto en los últimos 20 años. Y eso sin hablar de que LeBron es uno de los mejores defensores exteriores de la Liga. Porque el debate LeBron vs Durant sólo tiene sentido si se centra en la canasta que atacan, en modo alguno en la que defienden.

En realidad, la pregunta realmente interesante es esta: ¿debería LeBron convertirse en el primer jugador elegido como MVP de manera unánime? Por el modo en que se realiza la votación (los votos son secretos, y algunos de los votantes son de hecho escritores empleados por equipos NBA), esto es más complejo de lo que parece. En 2010, LeBron obtuvo 116 de los 123 votos en primer lugar posibles. En el año 2000 Shaquille dominó la NBA a su antojo, para conseguir 120 de los 121 votos posibles. En 2004 Garnett logró 120 de 123 votos, yendo los otros tres a Jermaine O’Neal y Peja Stojakovic (sí, Jermaine y Peja). Ni Jordan ni nadie ha conseguido el pleno. Se desprende de todo esto que es difícil que LeBron logre el MVP unánime, y es un debate interesante plantearse hasta qué punto esto sugiere una necesidad de cambio en el sistema de votación.

Kevin Durant

El mayor perjudicado de la temporada que LeBron ha hecho este año es sin duda Kevin Durant, claro favorito a acabar como número 2 en la carrera por el MVP. La marcha de James Harden a Houston dejó a Oklahoma sin uno de sus dos distribuidores de juego, y a priori ponía en grave peligro el equilibrio de un ataque Thunder ya muy dependiente de Durant y Westbrook. Pero una vez más, de la necesidad surge la evolución, y el Durant anotador del año pasado ha mutado en un jugador más capaz de generar juego para sus compañeros y de seleccionar mejor sus tiros, todo a la vez. Kevin anota lo mismo que el año pasado, con mejores porcentajes y dando más asistencias; así el ataque de OKC ha conseguido mantenerse e incluso mejorar pese a haber cambiado a Harden por un jugador mucho más unidimensional como Kevin Martin (mención especial merece la evolución de Ibaka en este sentido). No ganará el MVP, pero la excepcional temporada de Durant merecía ser la primera de la historia donde el máximo anotador acaba como miembro del Club 50-40-90. Aunque el siguiente jugador no parece estar muy de acuerdo.

Carmelo Anthony

Aclaremos que no es trampa votar a LeBron, Durant y Melo en el primer equipo, aunque esa combinación no pueda darse en la práctica pues los All-NBA teams finales han de estar formados por 2 bases/escoltas, 2 aleros, un pívot. Los votantes oficiales no están obligados a respetar las posiciones, y de hecho el año pasado al menos un 10% de ellos votaron para el primer equipo a LeBron, Durant y Love de modo simultáneo.

El cambio de Carmelo este año ha sido sutil, y como el de tantas otras estrellas, orientado hacia una mayor efectividad ofensiva. Melo tira más que el año pasado, tanto en volumen como en frecuencia, y asiste mucho menos. Se ha jugado dos triples y medio más por partido y anotado un muy respetable 38% de dichos lanzamientos, lo que le llevará a ser el máximo anotador de la temporada. Estos incrementos estadísticos son cruciales para valorar la actuación de un jugador como Anthony, con infinitos recursos anotadores pero una repercusión a priori más marginal en otros aspectos del juego. Y sin embargo, esos números sólo cuentan una parte de la realidad. Los Knicks de este año hacen coincidir en pista a muchos tiradores, generan una cantidad brutal de espacio y se hinchan a tirar triples. Todo ello es posible gracias a un dinámico movimiento exterior de balón y a la atención defensiva que Anthony acapara. Gran mérito el de Woodson, que ha conseguido que Carmelo haciendo de Carmelo acabe generando una imprevista fluidez ofensiva global. En resumen, una temporada regular para enmarcar a la espera de ver si, como escribía Andrés Monje recientemente, Melo consigue no dejar pisada sino huella en estos Playoffs. Algo para lo que tendrá que guiar a sus Knicks a través de la marisma verde que supone un cruce con los Boston Celtics.

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Second All-NBA team:

Tony Parker

Brutal temporada de Tony Parker en San Antonio. Hace dos años Popovich dejó de hacer girar el equipo alrededor de Duncan, rodeó a Parker de jugadores atléticos con buenos fundamentos y capacidad para convertir triples abiertos, y le dio las llaves del invento al francés. La primera parte de la temporada vio cómo los Spurs jugaban el mejor baloncesto de la liga, en un sistema donde un Parker con espacios generaba tiros abiertos una y otra vez para él o sus compañeros. Su mejora en el tiro exterior unida a su capacidad de siempre para anotar de mil y una maneras cerca del aro le han hecho acabar con un 52% de efectividad en el tiro, algo impresionante para un base anotador. Los diversos problemas físicos que han hecho bajar su rendimiento y, por consiguiente, el de San Antonio en la parte final de la temporada regular han privado a Tony de disputar uno de los puestos exteriores del Primer All-NBA team a Paul o Bryant.

James Harden

Uno de los debates del pasado verano se centraba en hasta qué punto James Harden era una estrella merecedora de un contrato máximo. En su primera temporada sin compartir cartel con Durant y Westbrook, James ha disipado todas las dudas al respecto.  Poseedor de un poderoso primer paso, una gran habilidad para finalizar cerca del aro y toda una gama de movimientos zurdos tipo Ginobili que desconciertan igualmente a defensores y árbitros (es capaz de dar sistemáticamente 2.9 pasos en sus penetraciones sin que los árbitros piten infracción), Harden es una pesadilla para el equipo contrario. Su tiro exterior va y viene, pero no lo suficiente como para flotarle lo más mínimo. Es una máquina de crear tiros de alta productividad, esto es, triples, lanzamientos cercanos al aro o tiros libres. Sus defensores han de moverse como si estuviesen sobre una barra de equilibrio. Un paso de más y James les sacará una falta. Un paso de menos y Harden armará el lanzamiento con velocidad. Una ayuda más agresiva de la cuenta, y el balón acabará en el hombre abierto. Si las lesiones le respetan, Harden está llamado a ser el mejor shooting guard de la liga durante los próximos años. Y muchos habrá que opinen que ya lo es.

Russell Westbrook.

Hay un aspecto concreto en el que, salvando las distancias, Russell Westbrook viene a estar donde LeBron estaba hace dos años. Casi todas las noches Russ deja sobre la mesa unas estadísticas que serían alabadas hasta el hastío de ser otro el que las hiciese para que, sin embargo, ocurra justamente lo contrario. Westbrook recibe una cantidad de críticas absurda en esos pocos partidos donde su mejorable selección de tiro viene acompañada de un acierto escaso en los lanzamientos. Pareciera por esa situación que cada victoria de Oklahoma es mérito de Durant, mientras que cada derrota es responsabilidad de Westbrook. La realidad es que durante diversos tramos de la temporada, Russ ha sido el mejor jugador Thunder. La realidad es que la histórica efectividad de Durant comentada anteriormente proviene en gran medida de la capacidad de Westbrook de generarse un tiro desde donde sea y contra quien sea, y eso hace que el base se coma muchas de las posesiones donde el ataque Thunder se estanca. La realidad es que, como se ha comentado con frecuencia, las estadísticas de Westbrook son indistinguibles de las que Derrick Rose puso sobre la mesa el año de su MVP. La realidad es que Westbrook sigue creciendo como jugador para el que quiera verlo; para el resto, este vídeo os encantará.

Blake Griffin

Por su parte, Blake Griffin ha hecho la mejor temporada de entre los cuatros puros, si tal cosa existe. Las lesiones de Kevin Love o Dirk Nowitzki han jugado a su favor, pero el factor verdaderamente relevante ha sido su propia evolución. En la actualidad Blake es un peligro ofensivo en cualquier circunstancia. En campo abierto es demoledor. Sigue siendo muy buen pasador en la media distancia, desde donde también viene mostrando un tiro cada vez más solvente. En el poste bajo empieza a ser obligatorio hacerle doble marcaje. Y sus cortes a canasta con espacio dan miedo por igual a sus rivales (por acabar como parte del paisaje en un póster) y a sus seguidores (por la dureza de sus aterrizajes). Añadamos a eso sus dotes reboteadoras, que por fin anota 2 de cada 3 tiros libres y que ha dejado de ser un coladero defensivo, y tenemos ante nosotros a un jugador Top 10 de la liga.

Tim Duncan.

En cada una de las últimas 5 temporadas, Dwight Howard ha entrado casi por defecto en el All-NBA First Team ante la ausencia de otros pívots de su nivel en la liga. Sin embargo, la irregular campaña de Dwight este año, debida tanto a sus problemas físicos como a su mala gestión del torbellino que significa jugar en los Lakers, deja una vacante. Vacante que Tim Duncan está perfectamente cualificado para ocupar. Con 36 años y tras 16 temporadas en la liga, Tim juega menos que nunca (apenas 30 minutos por partido). No obstante, su productividad permanece inalterada. Los números de sus temporadas como MVP son, por 36 minutos, idénticos a los de la presente temporada. Duncan es el muro defensivo de costumbre, y si bien ya no se deja caer con tanta frecuencia por el poste bajo, el ataque abierto diseñado por Popovich le genera una buena cantidad de balones de calidad a 5 metros del aro en los que Timmy ha sido efectivo tanto en el pase como en el tiro. Que la mayor pega para la elección de Duncan en el First All-NBA Team oficial sea posicional y no de rendimiento es la mejor prueba de que ese honor debería ser suyo. Conviene puntualizar en este aspecto que, este año, Duncan ha jugado en San Antonio casi los mismos minutos de pívot que de ala-pívot.

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Third All-NBA team.

Stephen Curry

¿Cómo de histórico está siendo el año de Stephen Curry? Está a punto de convertirse en el jugador que más triples ha anotado en una temporada en la historia de la NBA, y su porcentaje es superior a los 24 primeros jugadores que aparecen en dicha lista. Si le juntamos que Curry está dando 7 asistencias por partido, hay otras estadísticas históricas similares que podrían mencionarse, y ni siquiera esto cuenta toda la película. Debido a los problemas físicos de Bogut, el juego interior Warrior ha estado casi toda la temporada compuesto por David Lee, un ala-pívot bajo como Carl Landry, y el horror del dúo Ezeli-Biedrins. Aun así, Golden State se ha pasado toda la temporada en puestos tranquilos de Playoffs en el competitivo Oeste. Y si esto ha sido así, es en gran medida por la tremenda efectividad ofensiva de Curry. Gracias a la presencia de Jarret Jack, los Warriors utilizan a Curry no sólo como base distrubuidor, sino también como escolta tirador tipo Reggie Miller o Ray Allen. Como se analiza en este artículo de Mario Maruenda, Golden State tiene todo un arsenal de bloqueos con los que liberar a Curry las décimas que necesita para armar su elegante lanzamiento. Ver a Steph es uno de los grandes placeres de la temporada, y la fragilidad de sus tobillos hace que uno quiera grabar en la retina cada tiro, cada movimiento, por si acaso su carrera es más efímera de lo que a todos nos gustaría.

Dwyane Wade

Tras un par de años de progresiva adaptación, Dwyane Wade ha encontrado el punto justo de equilibrio entre ser el Pippen de LeBron y tomar la voz cantante del ataque Heat en pequeños intervalos. El nuevo Wade es un jugador de guerrilla, que genera caos y se aprovecha de él con espectacular solvencia. Una de las claves de que el ataque de Miami sea el más efectivo de la liga es la capacidad que posee para generar puntos fáciles, y en ese apartado Flash está entre la élite. Si bien su tiro desde más allá de 6 metros esta temporada ha sido un desastre, Dwyane ha perfeccionado un arsenal de cortes a canasta, fintas y movimientos al poste que, unidos a su capacidad de salir como una flecha en transición, han subido su porcentaje de tiro hasta un alucinante 52%. Seguir a Wade este año es contemplar a una estrella NBA de primer nivel que ha enfocado su talento a complementar al mejor jugador de su equipo. Algo tan poco frecuente como digno de alabanza. Y al parecer, efectivo.

Paul Pierce

Si los Celtics han logrado encontrar algo de ritmo y rumbo durante esta temporada plagada de lesiones en momentos inoportunos y de incorporaciones de jugadores de bajo perfil, es principalmente debido a Paul Pierce. Tras la rotura del ligamento de la rodilla de Rajon Rondo en Enero, Pierce desconectó el piloto automático, se puso guantes a veces de boxeo y a veces de cirujano, e hizo que su equipo lo siguiese. En los momentos críticos de la temporada, el 34  verde ha reboteado como un pívot, pasado como un base, defendido como si tuviese 30 años y anotado como lleva haciendo los últimos 15 años. The Truth ha sido el líder de los Celtics post-Rondo, y casi la única razón por la que ahora mismo los seguidores Knicks podrían temer la primera ronda de Playoffs contra Boston que se avecina. La importancia de Pierce para Boston sigue siendo mayor que la de Paul George para Indiana, el único otro small-forward que es candidato real para este puesto en el Third All-NBA team, y probablemente el favorito para entrar en él en la práctica. La opinión que aquí expresamos es, probablemente, minoritaria.

Marc Gasol

Si alguien desea argumentar que las estadísticas de un jugador sólo reflejan una pequeña parte de su contribución real en la pista, la temporada de Marc Gasol es el ejemplo que busca. Sus números son muy sólidos, pero inferiores a los de Brook López, Joakim Noah o la versión disminuida de Dwight Howard que hemos visto esta temporada. No obstante, esas estadísticas no enseñan cómo el equipo de Memphis está construido alrededor de él, y cómo sufre -especialmente en defensa- sin su presencia en pista. Los Grizzlies son un equipo sin tiradores, que a menudo debe hacer verdaderos encajes de bolillos para generar tiros cómodos. Y el modo más efectivo de generarlos que han encontrado es colocar a Marc en el poste alto y desarrollar la jugada a través suya. Desde allí, Marc lo puede hacer todo: bloquear al portador del balón, pasar al hombre abierto o que corta, tirar, o incluso penetrar. Resulta irónico que, en el debate Laker sobre la conveniencia de colocar a Pau a 5 metros del aro, el mejor argumento para sí hacerlo venga dado por el clínic que su hermano imparte desde esa misma posición cada noche. Con la posible excepción de Duncan, ningún pívot ha jugado al nivel de Marc en ambas canastas esta temporada.

Dwight Howard.

Que tampoco nos lleven a engaño todos los palos que Dwight está recibiendo esta temporada. El año pasado, cuando era el mejor pívot de la liga, ya fallaba uno de cada dos tiros libres. Que su anotación haya bajado es normal si uno suma a sus problemas físicos que, en Orlando, el equipo giraba alrededor suya mientras que en Lakerland se estila el “Kobe eats first”, como el propio Bryant dijo. Howard simple y llanamente tira menos que el año pasado. Brook López ha anotado más, Noah, Chandler o Hibbert han defendido mejor que él, pero Dwight sigue siendo mayor amenaza que los anteriores cuando se consideran ambas canastas de modo conjunto. Howard pasó la primera parte de la temporada con serias dificultades de movimiento por sus problemas en espalda y hombros, pero igualmente acabará con medias de casi 13 rebotes y 2.5 tapones por partido. Es el único jugador que aparece simultáneamente en el Top 5 de rebotes, tapones y porcentaje de tiro. Un Dwight sano sigue siendo el pívot más dominante de la NBA, pese al martirio que es para todos verlo en la línea de tiros libres. Y según ha ido recuperándose de sus problemas físicos lo ha ido demostrando. Comparar la defensa Laker del último mes con la de Diciembre es la mejor prueba. Por muy, muy poco, y pidiendo disculpas a Brook, Noah, David Lee, LaMarcus Aldridge o Paul George, la temporada de Dwight probablemente sigue siendo digna de ser All-NBA. Aunque esa es de nuevo, probablemente, una opinión minoritaria.

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7 thoughts on “La del votante cojo

  1. Unas elecciones muy bien argumentadas, aunque me temo que no son posibles, pues no respetan las directrices de 2 guards, 2 forwards y 1 center con que se basan para confeccionar estos quintetos… En el primero seguramente Anthony deberá ceder el puesto a un center, sea Duncan o Howard… Y en el segundo no podrán estar Westbrook, Harden y Parker a la vez… Aunque ya han anunciado que para el All-Star game van a comenzar a saltarse estas premisas de modo que siemplemente van a elegir a los jugadores que más se merecen ir independientemente de su posición… Lo cual puede dejar a algún equipo completamente cojo de juego interior… Veremos si esto llega también a los mejores quintetos de la temporada.

    Saludos.

    • ¡Hola Mo!

      En el análisis de Carmelo lo digo; como quinteto final no es posible, pero como voto sí. Hubo 12 periodistas (mínimo) el año pasado que votaron en el primer equipo a LeBron, Durant y Love a la vez.

      Si lo hacemos en plan posicional como sugieres, yo pondría a Duncan en vez de a Melo en el primer equipo, bajaría a Westbrook al tercero, subiría a Marc al segundo…y me tendría que cargar a Curry o a Wade de ese tercer equipo. Un dolor. El otro alero sería Lee o George o Aldridge, pero me cuenta mucho decidirme.

      No tengo claro que la NBA vaya a cambiar las posiciones en los All-NBA en un futuro próximo. Como dices, el All-Star de este año fue la primera vez que se elegían a dos de backcourt y a tres de frontcourt, independientemente de si eran aleros o pívots. Quizás toda la evolución del baloncesto hacia el smallball acabe dejando la posición de pívot como algo secundario. Veremos…

      Un saludo.

  2. Hay jugadores que me gustan más o o menos, algunos con los que concuerdo más o menos en el análisis (por lo general coincido en casi todos), pero… Blake Griffin TOP10 de la liga???

    Vale que no hay nadie en la liga que me de más asco meidático q el gorila albino pero, en serio? Hombre, en su posición sí, claro, pero de la liga entera? Me parece que ahí has patinado un poco, no?.

    En la lista de 4’s ya me parece q entraría en el TOP5 por los pelos, no te quiero ni contar en un TOP10 de la liga (Love, Nowitzki, Duncan o Ibaka me parecen mejores hoy -de mañana no digo ná-).

    Te hago el comentario con el ánimo de entenderlo, en serio, porque más allá de la siempre molona “presencia” bajo el aro, yo es q veo muy muy poquita cosa. Cómo pivotea es de risa, el tiro de media distancia lo tiene que practicar muchísimo más, el pase o visión de juego no me parece especialmente malo, pero tampoco especialmente bueno (por no mencionar lo bully y flopper q es el tío, q eso es aparte claro).

    Enhorabuena por el blog igualmente -no solo por este artículo-, lo conocí a través de twitter y es una gozada, de los mejores q he leído.

    • Muchas gracias por comentar.

      Cualquier cosa que digas sobre por qué no te gusta Griffin me parece razonable. A mí no me gusta nada su actitud sobre la pista en los últimos dos años, justo por lo que comentas.

      Pero a nivel ofensivo tiene una efectividad enorme, pese a no tener la elegancia de otros como LaMarcus Aldridge. Cuando entró en la liga sólo tenías que preocuparte de él si lo pillabas en movimiento. Ahora no. Antes la gente le flotaba porque no iba a meter el tiro. Ahora le flota porque la alternativa es mucho peor. Y ha ido creándose un arsenal de movimientos bastante efectivos en el poste. Mírate por ejemplo, el primer cuarto del Game 2 contra los Clippers; los destrozó justo desde ahí.

      Creo que Griffin es el caso típico de un jugador cuyo físico es tan, tan descomunal que deja en un segundo plano todo lo que sabe hacer. Eso pasó con LeBron durante años. Eso está pasando ahora con Howard y con Westbrook, además de con Griffin. Es por eso que cuando le ves hacer algo con dificultad canta mucho más.

      Sobre la comparativa, a mí un Dirk o un Love sano me parece mejor que Griffin. Pero esta temporada no han estado sanos. Duncan también es mucho mejor, pero yo hablaba de ala-pívot “puro” y Tim ha jugado casi lo mismo de pívot que de teórico 4. Ibaka defiende y tira mejor que Griffin, pero hasta que no sea capaz de generarse sus propios tiros con consistencia estará a un nivel inferior. Rara vez verás a Serge jugarse un uno contra uno.

      En fin, espero que haya respondido a tu pregunta. He intentado no entrar en datos más numéricos en este post 🙂 Un saludo.

      • Llego un poco tarde (lol). Agradezco tu respuesta, es verdad que ha mejorado mucho en comparación pero creo todavía le falta un cacho importante para llegar a la élite, creo que muchas veces hablando de Griffin se mezcla lo que es con lo que podría ser y aún así, tanto Aldrige como Z-Bo me parecen opciones más que defendibles por encima de Griffin, hablando de la temporada.

        Hablé muy rápido al afirmar que habías patinado, me he dado cuenta ahora q me pudo el pequeño hater q llevo dentro, sorry for that xD

  3. Pingback: ¡Mira mamá, salgo en Solobasket! | Noches de basket

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