Rondo y el botón del pánico

¿Puedes devolver la vida? Pues no te apresures en dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el final de todos los caminos.

J.R.R. Tolkien, “El Señor de los Anillos”

 

El anuncio de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha de Rajon Rondo ha creado una corriente mayoritaria entre los aficionados, resumida en que los Celtics no van a ninguna parte sin él, y que Danny Ainge debería aprovechar la fecha límite de traspasos para deshacer la plantilla y empezar la reconstrucción que lleva dos años retrasando.

Sin embargo, la situación real podría ser totalmente distinta. Por un lado, la plantilla de Boston es mejor de lo que parece. Por otro lado, la situación salarial del equipo sugiere caminos alternativos.

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The Ewing theory

Esta es una de las teorías popularizadas por Bill Simmons, que va como sigue. Un equipo pierde a su estrella más mediática. Acto seguido, aficionados y medios de comunicación degradan al resto del equipo, diciendo que sin la estrella no tienen opciones de hacer nada relevante. Esto hace que el equipo se reagrupe, encuentre una nueva identidad sin su estrella y a menudo sobrepase el rendimiento que había dado hasta entonces.

Pues bien, el modo en que los Celtics están construidos hace presagiar un nuevo caso de la Ewing Theory.

Los Celtics siguen teniendo una de las mejores defensas de la liga. Curiosamente, perder a Rondo podría incluso fortalecerla, pues supondrá más minutos para la pareja exterior BradleyLee, un combo defensivo atlético de primer nivel. Que a nadie engañen las elecciones pasadas de Rondo como All-Defense; este año el 9 Celtic ha sido un coladero defensivo, especialmente cuando defendía lejos del balón -su teórica especialidad-. Esta misma temporada hemos visto cómo Bulls y Pacers perdían a su mejor jugador ofensivo y seguían siendo equipos de élite gracias a los sistemas defensivos maquinados por Thibodeau y Vogel, respectivamente. Jeff Green parece haber dado un paso adelante en defensa, Sullinger ya no es el coladero de principio de temporada, y la defensa Celtic debería ser capaz de esconder a Barbosa o Jason Terry, siempre que ambos no jueguen juntos —en los minutos en los que JET y Leandrinho coincidieron en pista ante Miami, Norris Cole parecía la reencarnación de Kevin Johnson.

Pero lo más fascinante de la ausencia de Rondo es el ajuste ofensivo. Cuando está en pista, Rondo lleva el peso del ataque Celtic hasta extremos al límite de lo saludable. Rajon es muy bueno, pero su modo de manejar el equipo ciertamente limita la creatividad ofensiva de sus compañeros, especialmente la de Jason Terry y Paul Pierce. Por otra parte, los Celtics llevan años incapaces de anotar con solvencia, situados entre los ataques mediocres/malos de la liga. Años. Y si bien esto no es culpa de Rondo directamente, permite al menos relativizar su ausencia. Quizás sin Rondo el ataque Celtic acabe siendo históricamente ineficiente, pero es mucho más probable que el nivel se mantenga o incluso mejore con una aportación más equilibrada de los jugadores de enorme talento ofensivo que la plantilla de Boston aún conserva.

La letra pequeña de Rajon Rondo

Tampoco hay que mitificar la aportación de Rondo. Por cada partido donde Rajon flirtea con el triple doble, es agresivo, anota con fluidez o reparte 20 asistencias, hay al menos otro donde el 9 Celtic juega con apatía, no penetra, no aprieta al rival, se despista en defensa y básicamente se dedica a distribuir el balón desde la línea de tres puntos. El primer tipo de partidos tienen una mayor repercusión mediática, pero los segundos son igualmente frecuentes. Esa es sin duda una de las razones por las que Doc Rivers animaba a Rondo a seguir con su racha de partidos con al menos 10 asistencias al inicio de temporada; porque cuando Rajon pierde el enfoque se nota, y mucho.

Probablemente la ausencia de Rondo sea fatal para las aspiraciones Celtic cuando lleguen los Playoffs, pues un Rondo versión televisión nacional es de largo el mejor jugador de Boston. Pero siendo sinceros, ya vamos por la mitad de temporada y el equipo sólo ha mostrado destellos del nivel que, quizás, es posible, a lo mejor, vete tú a saber, podría alcanzar llegado mayo. Tal y como está construida, la plantilla Celtic es perfectamente capaz de alcanzar sin demasiados problemas un 7º puesto en el Este y jugar una primera ronda de Playoffs competida contra Knicks, Pacers, Bulls o Nets. De ahí en adelante todo es soñar, pero estos Celtics tienen cierta tendencia a hacer que algunos sueños parezcan posibles.

La cara de Pierce al saber la noticia de la lesión de Rondo

La cara de Pierce al saber la noticia de la lesión de Rondo

¿Hay alternativas, en realidad?

A nivel salarial, la situación de Boston es tan difícil que es sencilla de explicar. Bass, Green y Terry no despiertan interés para otros equipos por su mala relación rendimiento/sueldo y los años de contrato que les quedan. Garnett tiene una cláusula que le permite vetar cualquier traspaso. Bradley y Sullinger deberían ser parte importante de la reconstrucción Celtic que vendrá en un futuro cercano. En última instancia, esto nos deja con Rondo y Pierce como posibles piezas de cambio en un traspaso. Traspasar a Rondo en el momento en que su caché es el más bajo de los últimos 3 años parece un error. Hacerlo con Pierce podría tener más sentido, pero en verano y sin las prisas del trade deadline. Por contra, alguna adquisición menor de última hora por el mínimo para el puesto de base sería de agradecer.

De hecho, el momento clave para la reforma Celtic parece ser el verano de 2014, que es cuando acaba el contrato de Pierce y los Celtics podrían usar ese espacio para tentar agentes libres apetecibles. Traspasar a Pierce tendría sentido sólo si Boston conserva esa libertad de movimientos llegado el verano de 2014. Un verano donde Pau también acaba contrato, dicho sea de paso.

En resumen, la plantilla Celtic está en modo “ganar ahora” (sin comentarios) y la transición al modo “en reconstrucción” es mucho más difícil de lo que parece. Y no se resuelve con la Trade Machine.

No pulsemos el botón del pánico. No todavía, al menos.

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3 thoughts on “Rondo y el botón del pánico

  1. Bueno, así puesto tiene bastante sentido lo que dices. Desde luego retener a Pierce más allá de su contrato sería un error, por muy jugador leal que haya sido, pues retrasaría una reconstrucción eficaz.

    De todas formas, ¿no crees que Bradley y Sullinger son “demasiado poco” para centrar un equipo en ellos? Sabemos de las virtudes defensivas del primero y del supuesto potencial del 2º, pero no les veo a ninguno como 2ª opción ofensiva a largo plazo.

    Muy buen blog, por cierto, directito a mis favoritos. Keep it up!

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