La peor selección USA

Daban gracias por tener suficientes jugadores para montar un equipo.
Dan Bickley. Return of the Gold.

 

Jerry Colangelo lanzó diez mil dólares sobre la cama de su habitación en un hotel de Santo Domingo, República Dominicana, ante la atónita mirada de los doce jugadores de la selección estadounidense de baloncesto. «Tomad, esto es para vosotros» dice Colangelo. «Es un incentivo. Repartidlo como queráis».

Es agosto de 2005, y hace calor. Los jugadores que le escuchan están a punto de disputar el Torneo FIBA de las Américas con la intención de clasificar a su selección para el Mundial de Baloncesto de 2006 en Japón.

Pero no va a ser bonito.

Entre ellos no está Kobe Bryant. Ni LeBron. Ni Tim Duncan. Ni ningún jugador de la NBA. Los doce han sido seleccionados de entre equipos profesionales de Estados Unidos y Europa. De hecho, la mayoría ni siquiera fueron la primera opción de Morris McHone, el técnico estadounidense. «Teníamos el compromiso de 18 jugadores para esta cita» explica McHone. «De ellos, sólo aparecieron tres». Estrellas del baloncesto europeo como Anthony Parker, Maceo Baston o Marcus Brown recibieron la invitación pero acabaron por rechazarla.

Los diez mil dólares sobre la cama es el último recurso de Colangelo. La organización que dirige, USA Basketball, no paga a sus jugadores, así que decide poner él mismo el dinero de su bolsillo. Con un solo ruego: “Tenemos que clasificarnos”.

La selección final del equipo se hace a toda prisa, y entre los elegidos hay algún nombre conocido, algún otro que suena ligeramente, y el resto, la mayoría, totalmente desconocidos para el público general.

Bases y Escoltas: Tyus Edney, Lynn Greer, Charlie Bell, Marque Perry, Alex Scales.

Aleros: Aaron McGhee, Jerome Beasley, Ron Slay, Tang Hamilton, Noel Felix.

Pivots: Kris Lang, Adam Chubb.

Para encontrar un famoso hay que mirar al banquillo. Y no al entrenador McHone, en aquel momento entrenando en Corea y cuyo experiencia como primer entrenador NBA se limita a 32 partidos con los San Antonio Spurs. A su lado, como entrenador ayudante, se sienta el mítico ex-jugador de Celtics y Sonics Dennis Johnson. Es a Dennis, y no a ningún jugador, a quien le piden que imprima sus manos en cemento fresco para inaugurar un pabellón en Brasil, días después.

Tras una semana escasa de entrenamientos en suelo estadounidense, la selección viaja a Brasil a disputar dos torneos amistosos de preparación. Estados Unidos juega cinco partidos: Canadá, Argentina, tres veces Brasil.

Pierde cuatro de ellos.

Y sin un momento de respiro, el equipo pone rumbo a la República Dominicana, al torneo que ha venido a disputar.

En el Torneo de las Américas de 2005 participan 10 selecciones. Cuatro de ellas obtendrán la clasificación para el Mundial de Japón, por lo que el objetivo mínimo es llegar a semifinales. En el grupo de Estados Unidos están Panamá, Brasil, Canadá y Venezuela. En el ambiente se respira un clima antiamericano. «Siempre que tienes una camiseta con las letras USA en el pecho, estás en el punto de mira» declara el escolta Charlie Bell. «Éramos un grupo de tíos que jugaban en Europa, pero aquí los otros equipos actuaban como si estuviesen jugando contra Jordan, Pippen y Kobe».

El torneo empieza magníficamente para Estados Unidos. Derrotan 94-72 a Panamá en el encuentro inaugural, y sobreviven a 37 puntos de un soberbio Leandro Barbosa para ganar a Brasil 96-94. Esta segunda victoria no está exenta de polémica. Con su equipo un punto abajo y a un segundo del final Lynn Greer lanza un triple desesperado. El tiro no entra pero se señala falta personal. El público del pabellón y la selección brasileña estallan de ira contra los árbitros. Incluso los norteamericanos no se creen la falta que se acaba de señalar.

«En la NBA habríamos perdido el partido, porque no habrían pitado esa falta» declara McHone. «Aquí, cuando el tirador se levanta, si el defensa toca su mano es falta. Me quedé de piedra cuando los árbitros pitaron esa acción».

Con toda la calma del mundo ante un pabellón atronador, Greer anota limpiamente los tres tiros libres. Estados Unidos conseguía lo que a la postre fue su mayor victoria del torneo.

De hecho, el Team USA pierde sus últimos dos enfrentamientos de la primera fase, ante Canadá y Venezuela, esta última derrota por un solo punto. Así, pasa a la segunda fase con dos victorias. Una fase en la que tendría que enfrentarse a República Dominicana, Argentina, Uruguay y Puerto Rico.

Estados Unidos empieza de nuevo bien, con victoria 111-86 ante los anfitriones, pero pierde el segundo partido contra la máxima favorita, Argentina, por 84-67. Todo esto hace del siguiente partido ante Uruguay un punto de inflexión: perderlo significaba con casi total seguridad quedarse fuera de las semifinales. La buena noticia: Uruguay ha perdido todos los partidos del torneo salvo uno, contra la ya eliminada y débil selección mexicana.

Pero el encuentro no sigue el guión esperado. Uruguay toma la iniciativa y se planta a menos de ocho minutos para el final del partido con 10 puntos de ventaja. Y en un instante el partido cambia: Estados Unidos consigue un increíble parcial de 24-2 para acabar llevándose el partido por 91-77. En rueda de prensa, el por lo general mesurado entrenador uruguayo Alberto Espasandín arremete con dureza contra la actuación arbitral: «El arbitraje fue escandaloso y más que hacer daño a Uruguay, le hizo daño al básquetbol».

La victoria ante Uruguay asegura a Estados Unidos el pase a semifinales, y con él el billete a Japón 2006. Así, el entrenador McHone decide descansar a sus mejores jugadores en el irrelevante último encuentro ante Puerto Rico, que se lleva el equipo caribeño por 88-83. «Me quedé muy aliviado cuando nos clasificamos» dijo McHone. «Yo no soy famoso, nadie sabe quién soy, pero nadie se siente más identificado con la selección USA que yo».

De poco le sirve el descanso a Estados Unidos. En semifinales una selección brasileña motivadísima tras la controvertida derrota en la fase preliminar les derrota fácilmente por 93-75. Brasil acabaría ganando en la final a Argentina por 100-88. El Team USA volvería a perder en el partido por el tercer puesto, esta vez ante Venezuela, por 93-83.

Pero ya poco importaba. El equipo había respondido al ruego de Colangelo. El objetivo estaba cumplido pese a un terrible balance de 5 victorias por 10 derrotas entre los torneos previos y el propio Torneo de las Américas.

El camino de vuelta al trono del baloncesto internacional había comenzado.

Apuntes:

1. La historia ha sido extraída del libro Return of the Gold de Dan Bickley, así como de diversas entrevistas y estadísticas disponibles en la página web de USA Basketball y otros sitios web.

2. Aunque sea probablemente el equipo profesional con menos talento que haya vestido la camiseta USA, ciertamente han existido peores selecciones estadounidenses. Por ejemplo, en 2001 Estados Unidos ya estaba clasificada de oficio para el Mundial 2002 de Indianápolis, así que USA Basketball decidió participar en el Torneo de las Américas con un equipo formado por jugadores de la NJCAA, esto es, la liga norteamericana de «Junior Colleges». El equipo perdió los cuatro partidos que disputó por una media de casi 30 puntos.

3. El Torneo de las Américas ha sido utilizado en las últimas décadas por Estados Unidos únicamente como torneo clasificatorio para mundiales y Juegos Olímpicos. Así, no lo disputaron en 2009 ni 2011 al estar clasificados de oficio para el Mundial de Turquía 2010 —por haber sido medalla de oro en Pekín 2008— y los Juegos de Londres 2012 —por la medalla de oro de Turquía—. Otros equipos americanos se toman el torneo de modo distinto. Por ejemplo, en 2005 Argentina participó, aunque sin estrellas, pese a estar ya clasificados para Japón 2006.

4. En 2005 había cuatro plazas para el Mundial 2006 aparte de la correspondiente a Argentina, ya clasificada como campeona olímpica. Como la selección argentina llegó hasta la final, en última instancia el quinto puesto también hubiese sido suficiente para que Estados Unidos se clasificase.

5. Desde ese campeonato hasta el oro de Londres 2012, el equipo estadounidense ha estado formado siempre por jugadores NBA, y dirigido por Mike Krzyzewski. El balance en este periodo es de 62 victorias por 1 derrota: la semifinal del Mundial de Japón 2006 ante Grecia.

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