Pau se juega su legado

Esta próxima madrugada los Lakers se juegan la temporada ante los Denver Nuggets. Pero lo que Pau Gasol pone en juego es mucho más que una temporada: es su legado.

Supongamos por un momento que Denver gana en Los Ángeles el séptimo partido. Para los Lakers significaría la segunda temporada consecutiva sin alcanzar las finales de conferencia, aunque sinceramente,  las posibilidades de que dentro de un mes Kobe Bryant tenga los mismos anillos de campeón NBA que Jordan parecen muy escasas. Pero para Pau, tras jugar posiblemente su peor partido desde que entró en la NBA hace 11 años (3 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia, 1/10 en tiros de campo), esta sería su segunda actuación decepcionante seguida en los Playoffs. La eliminación Laker convertiría a Pau en el chivo expiatorio más sencillo, y probablemente marcaría su último partido con la franquicia angelina.

¿Cómo de grave es esto para Pau?

Pues muchísimo.

En la NBA el legado de un jugador es algo muy importante. Este legado, más allá de los puntos que metas o los rebotes que atrapes, se mide por los anillos que consigas y por los momentos críticos en los que diste un paso al frente. Pero también se mide por los momentos en los que no estuviste a las alturas de las espectativas, y por las etiquetas que un día te pusieron y no te pudiste quitar durante toda tu carrera.

El legado de Vince Carter o Tracy McGrady siempre estará en entredicho por sus malas actuaciones en los Playoffs, y por la sensación de jugar para ellos mismos y no darlo todo. Como contraste, el legado de Robert Horry reside en que consiguió 7 anillos y siempre podías contar con él para que metiese canastas clave en los partidos importantes.

A Pau, al igual que a casi todos los europeos, se le ha etiquetado de blando durante toda su trayectoria profesional. Esta narrativa se veía refrendada tras los primeros fracasos de Memphis en los Playoffs, con Gasol al frente. Su traspaso a los Lakers en 2008 supuso un cambio total de rumbo, tanto en la franquicia angelina como en la carrera de Kobe Bryant, y el equipo se plantó en las finales de la NBA tres años seguidos.

En 2008 Pau Gasol fue superado y frustrado por la increíble intensidad del juego de Kevin Garnett. La etiqueta de blando se le pegaba cada vez más fuerte.

Pero en 2009 y 2010 Pau fue clave para los anillos que los Lakers consiguieron de forma consecutiva. En 2009 fue capaz de frenar a Howard y meter canastas decisivas en varios partidos. En 2010, y con la eliminatoria 3-2 favorable a los Celtics, Pau hizo dos grandes partidos. Especialmente el último, donde anotó 19 puntos, capturó 18 rebotes e hizo varias jugadas totalmente decisivas para que los Lakers ganasen (por los pelos) el anillo. Pau incluso consiguió algunos votos como MVP de las Finales, ante el horrible séptimo partido que Kobe se marcó.

En los comentarios televisivos tras este Game 7 se escuchaban cosas como “yo nunca he creído que Pau fuese blando“. La narrativa había cambiado. En la etiqueta ya no se veía la maldita palabra blando.

El buen momento de Pau se trasladó a la temporada regular 2010-11, donde fue elegido para el segundo All-NBA team. La lista completa de jugadores de los Lakers que han sido elegidos para un quinteto All-NBA desde que la franquicia se mudó a Los Ángeles es la siguiente:

Jerry West. Elgin Baylor. Gail Goodrich. Wilt Chamberlain. Kareem Abdul-Jabbar. Magic Johnson. James Worthy. Shaquille O’Neal. Kobe Bryant. Pau Gasol.

Los 7 primeros de la lista son exactamente los jugadores que tienen sus números retirados por la franquicia. Shaquille lo tendrá en breve, y Kobe en cuanto se retire. En ese momento, casi todo hacía pensar que el 16 de Pau acabaría colgando del techo, sobre todo si el dúo Kobe-Pau conseguía un anillo más. Al igual que 1998-2004 fue el periodo Shaq-Kobe de los Lakers, 2008-2012 se recordará como la época Kobe-Pau.

Y entonces llegaron los Playoffs 2011, y Pau se vino abajo de modo inesperado. Uno podría hacer un vídeo de varios minutos de duración con las veces que primero Emeka Okafor y después Tyson Chandler le maniataron en ataque, y con las veces que Chris Paul primero y Dirk Nowitzki después le dejaron en evidencia en defensa. A partir de ahí, una nube de antiguas dudas sobre Pau se situó sobre las cabezas de los analistas.

Esta temporada ha sido dura y diferente para Pau, pero ha rendido a muy buen nivel, a pesar de que Mike Brown le he hecho jugar a 5-6 metros del aro para dejar sitio dentro a Bynum. Sin mates fáciles ni mucho 1-contra-1 al poste, Pau sólo ha bajado sus prestaciones ligerísimamente. Ha sido a todos los efectos un soldado a las órdenes de Brown, dispuesto a cualquier adaptación ante la perspectiva de la mejora del equipo.

Los 4 primeros partidos de Playoffs nos dejaron a muchos con la mosca tras la oreja. Pau había jugado muy bien, repartiendo mucho juego, pero sus números habían bajado bastante con respecto a la temporada regular. Se venía venir un Gasolgate como los Lakers no despachasen a Denver rápido. Pero en los últimos dos partidos Pau ha estado mal, y la feroz crítica angelina ya lo tiene en la mirilla, con el dedo en el gatillo.

Ayer vi cómo un artículo se refería a Gasol como “borderline future Hall of Famer“. Esto es, como un jugador justo en el borde entre llegar al Hall of Fame del baloncesto y no hacerlo. Hace año y medio, se le consideraba un “future Hall of Famer“, entre otras cosas por su dominio de las competiciones de selecciones FIBA durante la última década, donde ha logrado 8 medallas en 10 competiciones jugadas entre mundiales, europeos y juegos olímpicos.

Pau no se merece salir por la puerta falsa de los Lakers. Y espero que esta madrugada haga lo posible por demostrarlo.

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4 thoughts on “Pau se juega su legado

    • Y no sólo eso. Estuvo muy activo, defendió muy bien, distribuyó juego, puso 4 gorros. Dejó de merodear a 5-6 metros de la canasta, y metió el culo en la zona. Una gozada.

  1. Epílogo a la entrada: Pau hizo uno de los mejores partidos de su carrera, sobre todo por el momento crítico que eligió. A los 3 minutos ya llevaba más puntos y el mismo número de rebotes que en el Game 6. Al descanso lideraba a los Lakers en puntos, rebotes y asistencias. Finalizó con 23 puntos, 17 rebotes, 6 asistencias, 4 tapones y 1 robo. La última vez que se le vio en Playoffs con esta intensidad fue el famoso Game 7 de la final de 2010 contra los Celtics.

    Y no menos importante, hizo la jugada que cambió la dinámica del partido, y por la que se recordará esta serie en el futuro: ¡6 rebotes ofensivos en 6 segundos! Podéis ver la secuencia completa en: http://www.youtube.com/watch?v=qccZ4eF_55E

  2. Pingback: ¡Bienvenido, Mr. Wade! « Noches de basket

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