Los campeones que no buscaron repetir

23 de abril de 2011: Los Dallas Mavericks van ganando en Portland a los Trail Blazers por 18 puntos de ventaja en el último cuarto, y están a punto de poner la eliminatoria 3-1 a su favor. De repente, Brandon Roy entona su canto del cisne y les remonta el partido prácticamente solo. Los analistas NBA desacreditan por completo a Dallas, tras 5 años de cagadas en los playoffs: son lo mismo que todos los años, no van a poder con Portland, y si pueden los Lakers les pasarán por encima, etc.

Nada de esto ocurre. Tras el Roy-azo, los Mavericks se imponen en 14 de sus siguientes 17 partidos y ganan el anillo con un espectacular juego colectivo, cargándose por el camino a Portland (4-2), Lakers (4-0), Oklahoma City (4-1) y Miami (4-2). En el segundo partido de las finales hacen una de las remontadas más imprevistas que yo haya podido ver, remontando en Miami 15 puntos en los 6 minutos finales a unos Heat en racha. Todavía se me ponen los pelos de punta al ver el vídeo. Y el mejor jugador de la serie no fue LeBron, ni Wade, ni ningún otro jugador superatlético, sino un alemán rubio, alto, lento, pero capaz de meter one-legged fadeaway jumpers tan fácilmente como yo ingiero sugus.

En los últimos 25 años sólo 4 equipos que han ganado el anillo no han conseguido ganarlo de nuevo con un núcleo similar: Detroit Pistons (2004), Miami Heat (2006) y, de momento, Boston Celtics (2008) y Dallas Mavericks (2011). Para que Detroit no repitiese título tuvo que ocurrir el milagro de Robert Horry en la final contra San Antonio. Miami tuvo en 2007 importantes lesiones de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade y no pudo repetir. Lo mismo le pasó a Boston con Kevin Garnett en 2009. De hecho, los Celtics estuvieron a punto de ganar en 2010, y tuvo que ocurrir el milagro de Ron Artest para que no lo hiciesen.

El único equipo que no tiene una excusa legítima como las anteriores son los Mavericks, que hace unos días fueron barridos 4-0 por Oklahoma City en la primera ronda de los playoffs.

No obstante, tienen una excusa igual de buena que las anteriores.

Que un equipo NBA llegue a ganar el anillo es toda una obra de ingeniería a lo largo de varios años: necesitas elegir bien en el draft, atraer algún agente libre importante, complementar con jugadores secundarios baratos, y crear una buena química tanto en ataque como en defensa. Y además necesitas no tener lesiones importantes en los momentos decisivos, un poco de suerte en esas jugadas que a veces deciden temporadas enteras, y por último, que a tus rivales no les pasen todas esas cosas buenas a la vez.

Es por esto que si llegas a ser campeón de la NBA, tienes una oportunidad única para volver a serlo. Sólo tienes que mantener el núcleo que ya te hizo campeón una vez y ver qué pasa…

Eso es justamente lo que Dallas, y más concretamente su polémico propietario Mark Cuban no ha hecho. ¿La razón? En lo que supone una línea de pensamiento divergente sobre la sabiduría popular de “mantén tu núcleo campeón intacto”, Cuban no diseñó a Dallas este año para ganar, sino para otra cosa.

Verano de 2011: Una tormenta perfecta de circunstancias hace que Mark Cuban reestruture a su equipo campeón por completo. Para empezar, la situación salarial de la plantilla complica muchísimo poder renovar a su bastión defensivo, Tyson Chandler, que acaba recibiendo 14 millones por temporada en los Knicks. Otros jugadores que terminan contrato y es imposible renovar son DeShawn Stevenson, Caron Butler y J.J. Barea. Además, se prevee que tras el lockout el límite salarial vaya a ser más exigente, con penalizaciones más serias a quien se lo pase.

Con todo esto, Cuban hace una huida hacia adelante: deja que todos los agentes libres se vayan, y en su lugar contrata a otros jugadores con experiencia, pero a los que puede no renovar o echar tras una temporada (Vince Carter, Delonte West, Lamar Odom). Su idea es dejar pasar esta temporada como salga, y cuando llegue el verano de 2012 seguir el siguiente plan: (1) no renovar a los que terminen contrato. (2) Usar la cláusula de amnistía sobre Brendan Haywood y así liquidar también su salario.

Esto le dejaría un inmenso espacio salarial para rehacer la plantilla. Y además justo cuando Dwight Howard y Deron Williams entre otros figuren como agentes libres. ¿El sueño de Cuban? Juntar a Deron-Dirk-Dwight, y completar esa “triple D” con rookies y jóvenes, con jugadores secundarios baratos, y con veteranos a la búsqueda de un anillo y no tanto de dinero (Hello, Nash!).

De momento, el peor golpe que ha recibido Dallas no ha sido una canasta de Durant, o el culebrón Odom. Ha sido la decisión de Howard de seguir en Orlando un año más. Hoy por hoy, parece claro que DH12 no estará en Dallas la próxima temporada, y los Mavs deben buscar otras opciones.

Pero si consiguen a Deron Williams como premio de consolación, la decisión de Cuban de pulsar el botón de reinicio del sistema puede convertirse en un golpe maestro.

En muchos sentidos la temporada Maverick no ha terminado. En muchos sentidos, la verdadera temporada para ellos empieza ahora.

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